jueves, 15 de abril de 2010

POEMA DE MARTA JULIA RAVIZZI TRADUÏT AL CATALÀ PER PERE BESSÓ

POEMA DE MARTA JULIA RAVIZZI TRADUÏT AL CATALÀ PER PERE BESSÓ

AQUESTA TERRA

Des del límit imperceptible del bandeig,
un fil entreteixeix les hores carregades d’amnèsia.
Un teló transparent
mira d'ocultar allò que es mostra, amagar l’absurd,
l’evident.
Hi ha marques,
Dies perduts en un almanac sense sorpreses,
tots estan pintats de negre.
Sense diumenges, sense festeigs.
Empremta que recull la llàgrima
ganyota que mira d’alçar els muscles perquè no es note.
El punt específic,
dolor que crida
que nomena
que esclata.
Un fusell apuntant al bell mig, davall del batec.
Punt vermelló que amera la fe en un mateix. Allí comença
el desarmament del camí i com una titella sense fils,
se’ns cauen, una darrera de l’altra,
esperances,
il·lusions
i només resta aquesta sensació de no pertinença,
sabor acre que s’escapa de la palma de la mà i es desfà.
Llavors l’anomenem destí.
En voler agabellar i retindre’l
Hi ha ungles que es claven en les palmes
llavors entenem.
Aquesta terra ja no ens pertany.





ESTA TIERRA
Marta Julia Ravizzi


Desde el límite imperceptible del destierro,
un hilo entreteje las horas cargadas de amnesia.
Un telón transparente
intenta tapar lo que se muestra, esconder lo absurdo , lo evidente.
Hay marcas,
días perdidos en un almanaque sin sorpresas,
todos están pintados de negro.
Sin domingos, sin festejos.
Huella que recoge la lágrima
mueca que intenta encoger los hombros para que no se note.
El punto específico,
dolor que grita
que nombra
que estalla.
Un fusil apuntando en el medio, debajo del latido.
Punto bermellón que inunda la fe en uno mismo. Allí empieza
el desarme del camino y como un títere sin hilos,
se nos caen, una a una,
esperanzas,
ilusiones
y sólo queda esta sensación de no pertenencia,
sabor acre que se escapa de la palma de la mano y se deshace.
Entonces lo llamamos destino.
Al querer acaparar y retenerlo
hay uñas que se clavan en las palmas
entonces entendemos.
Esta tierra ya no nos pertenece.

domingo, 28 de marzo de 2010

VESTIDO DE MUNDO - Poema -

EN ESTA SEMANA DE PASCUA, PARA LA REFLEXIÓN.

VESTIDO DE MUNDO


Marta Julia Ravizzi

Vestido como en el mundo / ya no se me ven las alas. Rafael Alberti


1

Bajé al mundo y busqué al poeta.
Interpelé a los hombres, pregunté dónde se hallarlo.

Nadie responde,
ninguno lo conoce.
Solo hablan de un loco que escribe en la arena.
que inventa palabras, que pinta en el aire.
Nadie sabe su nombre,
no comparten su mesa ni le ofrecen su vino.
Todavía no entienden
lo ven tan parecido, tan igual a los otros.
Desterrado del mundo
lleva a cuestas los signos que se caen de sus manos
transformados en poemas.
Nadie lo encuentra distinto,
debajo de su traje parecido al del hombre,
no le ven las espinas,
ni la lanza al costado.

Vestido de mundo, nadie me reconoce.

2

Mudo
en un silencio poblado de incógnitas
lleno de palabras
selladas en su boca
la mirada mansa y detrás de la mirada
la espera.

Él sabía.

¿Cuántas veces más vamos a crucificarlo?


1er PREMIO: ROTARY CLUB DE LA FALDA - Pcia. DE CÓRDOBA - ARGENTINA - AÑO 2008

jueves, 18 de marzo de 2010

ME ALCANZA - Poesía -

ME ALCANZA



A mamá.
A su memoria

Marta Julia Ravizzi


Pasan las horas como bandadas de pájaros oscuros,
miran al sur,
hacia el sitio donde se guardan los recuerdos,
donde la luz es verde y se enciende como si fuera una marca en la memoria.
Y ahí estás,
envuelta en pañoletas moradas,
al reparo de tanta indiferencia.
Te veo con los ojos atrasados, el almanaque dado vuelta.
Te espero
y espero de tus manos la copa y el pan,
la ofrenda de todos los días al caer la tarde.
Y vos, regresas a mi,
vos con tus dedos/alas volvés a peinar mi frente,
volvés aliviando este dolor viejo en mi costado
pasándome las manos como antes.
Yo aquí,
en este lado de la ruta, en el Oeste del camino intento verte,
pero solo oigo el murmullo del viento
que entre los eucaliptus canta la canción con la que me acunabas.

Y me alcanza.

Porque sé
que nunca te fuiste del todo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

TATOO DE AGUA - Poesía -

TATOO DE AGUA

Marta Julia Ravizzi

(…El agua pasa en ti como un cuchillo /…y separa el amor en dos mitades…) Pablo Neruda

I

La hoja afilada del agua
derrama la embriaguez del sueño.
En cada huella de la ola hay marcas y derrumbes,
soles blancos,
lunas moradas.
A cada paso el resplandor grita nombres
que enciende la escarcha,
murmuran las abejas miel entre tus manos,
y danzan un ritual de fuego.
El tatuaje del agua busca nuestros nombres,
envuelve iniciales,
-mezclando tu letra con la mía-
une las mitades que ayer estaban solas
y las transforma.

II

Voy a jugar con las ramas del olvido
para tenerte siempre,
para que no te vayas, o si te vas,
para que tu olor se quede entre mis manos,
voy a tatuar con un diamante
esta hora
en la espalda de tu sombra.
Voy a dejar marcas indelebles,
artificios,
señales.
Serán las que te traigan
otra vez de vuelta,
o las que me lleven
nuevamente a vos.


1er PREMIO: CONCURSO LITERARIO del CIRCULO MÉDICO DE QUILMES - 2008 -

CICATRIZ EN LAS COSTURAS - Poesía -

CICATRIZ EN LAS COSTURAS


Marta Julia Ravizzi


(…No más agujas en el tendón de la mañana, no más cicatrices delineando el hueco. Ahora el hueco habla por el hueco. Habla por sí, como hablan los árboles a la hora del invierno…) Las horas del agua - Gabriela Yocco
1

forjando con una luz que ensordece
cadena que resiste
embates indefinidos
manos
con dedos transformados en hilos recorren las costuras
el sesgo
medidas olvidadas en la memoria
una tarde mojada de inclemencias
el sol de enero con escarcha prematura
la vida deja su impronta entre dobleces
en los costados
donde el tiempo delimita sonrisas a medias
sueños que esperan salir y mostrarse
cada paso
alquitrán y brea retienen los zapatos
los espejos
devuelven imágenes atrasadas
otros aromas
en esa melange sumergida
habita una esperanza
los días se transforman penetran en la piel que urge
es un tiempo
que cancela
esa única espera que se esfuma

2

El sudor de la noche me hizo caso, entendió el mandato,
la estrategia,
se inclinó hasta la boca de la luna calmando esta sed irreverente
que se atrevía a burlar el hueco de la llaga.
El humo incierto que se mezcló en la lluvia
se transformó en fuego gris entre las mantas,
corrió todos los telones, los postigos,
entreabrió el curso imaginario de ese río seco que bordea
la razón y la locura.
La boca es quién vomita las palabras,
la dureza de metal recién bruñido,
y habla por sí sola,
sin profetas de algodón que caminan en la escarcha.
Ahora es mi boca la que grita,
en un silencio oscuro se persigna, se des/limita como un cerro partido
por el vuelo o el paso inconexo de las horas.
Ya no soy yo,
son las heridas que han tomado el mando de esta vida,
y rigen
las palabras desbordadas y las otras,
las que guardo en el cofre del recuerdo,
para que nadie sepa
que en el borde hay cicatrices.
1er PREMIO: III CONCURSO LITERARIO NACIONAL 2008 “POESIA EN AZUL” Granadero Baigorria – Santa Fe - EDICIÓN DEL LIBRO DE POEMAS "IMAGINANDO IMAGENES"

sábado, 20 de febrero de 2010

PERROS - Cuento -


PERROS
Marta Julia Ravizzi


Es repetido. Muy seguido sueño lo mismo. Veo a mi vieja en la puerta del fondo que llega con un cachorrito negro, peludo y bravo.
Solamente a mí me ladra y me muestra los dientes chiquititos, de perro guagua, que todavía mama.
Le digo a la vieja que para qué, otro perro más, que después los chicos se encariñan y tenemos que dejarlo. Que la comida está cara, pero no hay caso. El pichicho sigue allí, moviendo la cola, ladrando y mostrando los colmillos chiquititos. Todo al mismo tiempo.
Mi vieja se encoge de hombros, me dice que total es raza chica, que no da gasto. Pero ¿no era ella la que no quería más bichos por la casa? Parece que ahora cambió de idea, ahora los quiere, pero no podemos tener tantos. Siete es mucho, si pensamos que tenemos cinco chicos y yo soy el único que trabaja. La cosa está dura como para que mi vieja se aparezca con un cachorro nuevo una vez por mes.
Hay días en que la leche no alcanza para llenar cinco bocas, porque los grandes, con mate nos arreglamos, pero los chicos.
Nada, no entiende, me mira con una sonrisita, da media vuelta y me deja hablando solo.
Será porque tantas veces yo la dejé con la palabra en la boca, cuando me sermoneaba por llegar tan tarde y medio borracho, pero eso era antes de conocer a la Luisa. Después, cuando empezaron a llegar los críos la cosa fue diferente. Los hijos son los hijos y uno sienta cabeza. Cinco, uno atrás del otro. Es que la Luisa queda embarazada con la mirada, ¡te juro! El más grande tiene siete y la más chiquita tres meses. Otro perro, pero qué le voy a hacer, la vieja es así. Lo trae y te lo tira a los pies, y encima éste que ya me tomó idea.

El capataz me tiene entre ceja y ceja. Dice que no le rindo por más que me deslomo desde que llego a la obra. Hacer tantos pastones, subir por los andamios, cal, arena, cemento, agua siempre fría y este invierno que no se quiere ir. Me pasé dos resfríos trabajando y ni puede tomar una aspirina. Qué se le va a hacer, cuando la familia es numerosa hay que agachar la cabeza y hacer lo que te mandan, si no, te rajan y chau, ¡andá a cantarle a Gardel!
Menos mal que la casa de la vieja es cómoda, por lo menos hay varias piezas, ¡que si no!
Me acuerdo cuando yo era chico las broncas que se agarraba mi vieja. Me escapaba del colegio y me iba con los otros pibes a la laguna a pescar ranas o nos íbamos por las vías del ferrocarril hasta dos o tres estaciones a cazar pajaritos. La vieja se ponía loca cuando volvía. Me daba duro, agarraba un pedazo de cable y me daba sin parar. Me quedaban las piernas como morcillas, pero yo nada, no le daba el gusto de llorar y eso la ponía más furiosa. Hasta que se cansaba y se iba, entonces sí, a solas me lloraba todo y por un montón de días no le hablaba. Era un pendejo bravo; en cambio los míos son unos santos. No me hacen ni la mitad de lo que hice yo. A lo mejor porque saben que los reviento a palos.
Cuando conocí a la Luisa fue diferente. Qué sé yo, metejón grande y cambié. Después empezaron a llegar los chicos y las cosas se acomodaron como están ahora. Vivimos al día, pero el techo es el techo y es nuestro; bueno de mi vieja, pero como soy hijo único es como si fuera mío.

Otro perro. ¿Hasta cuándo? Y me los deja nomás, se sonríe y me los tira a los pies. Ahí aparecen los chicos y ya está, otro pensionista en la casa. Es como si la vieja me estuviera haciendo pagar todas las que le hice. Ni me habla, como yo cuando ella me daba duro. Bueno, en realidad, lo que se dice hablar, hablar, hablamos siempre poco. Creo que en el fondo yo siempre le eché la culpa por lo del viejo, que nos dejó cuando yo tenía dos años y no lo volví a ver hasta grande. Un día me enteré que él tenía otra familia, y yo tres hermanos más chicos. Cuando se lo conté, la vieja me miró fiero y me dijo que algún día lo iba a pagar con mis hijos, por buscarlo. No entendió que me lo dijeron que yo no busqué nada, pero cuando supe fui para putearlo pero no pude, ya era un viejo sin memoria, ¡que lo tiró!
Esta noche, cuando la Luisa le dé de mamar a la bebé, va a tener que darle leche al cachorro, porque yo me levanto a las 3 de la mañana para llegar a González Catán desde Burzaco, y si llego tarde, el jodido del capataz me descuenta medio día. Otro trabajo más para mi mujer, pero la casa es de la vieja, y hay que aguantar.

La Luisa me dice que estoy loco, que qué me pasa, que ando raro, que de dónde saco tantos bichos. ¿Y qué le voy a decir? Seguro no me entendería, porque la Luisa es buena, pero de inteligencia, nada.

Y seguro que en unos días la vieja se me aparece otra vez con otro perro, como si fuera un castigo por tener tantos hijos…
Siempre el mismo sueño, siempre la misma imagen, siempre la vieja con esa sonrisita y sin palabras. Desde hace cuatro años me pasa esto.
Cuando se murió, empezaron a llegar los perros. Perros vivitos y coleando, y se quedan en mi casa aunque la Luisa no entienda.
Hay noches en las que no quisiera dormirme…


1er PREMIO: DIRECCIÓN DE CULTURA MERCEDES PCIA CORRIENTES - CONCURSO LITERARIO "CARLOS A. CASTELLÁN"

1er PREMIO: AGRUPACION IMPULSO DE BELLAS ARTES AYACUCHO – XXXI CONCURSO LITERARIO NACIONAL AYACUCHO 2009

PALABRAS - Poesía -

PALABRAS

Marta Julia Ravizzi

(...da lo mismo pensar o soñar / poema o bruma..) Humberto Vinuez

I
La sombra se inclina torvamente,
los pájaros se retiran
gritan miedo las arañas.
La lluvia arrastra su espesura
en la cicatriz del camino,
herida en la grieta por donde asoma la sangre.
La palabra se hace espesa,
la palabra se transforma,
ahora es turgente,
abrupta,
inmaculada.

Es en el momento justo, cuando dice
poema.

II

La piel hecha sentencia de antemano
sin palmas sin olivos
descartando olores y caricias.
Voy a impregnar en esperanza las horas primeras,
buscar la orilla vede un hilo que guie.
Voy a caminar hacia otro sitio,
intentando encontrar las llaves que
abran
el cerco donde la mano se pierde.
Madeja deshilada y confusa
todo es blanco,
una luz a lo lejos me indica
todavía es posible
hallar el orden de las cosas
como de bruma
espesa niebla que atesora
mi poema
mientras sueño

III

Caminar por la cornisa del poema,
hacer equilibrio arnés sin tientos,
subir por laderas escarpadas,
unir cada palabra,
hilvanar versos con
agua,
humo,
fuego.
Saltar hacia el abismo huérfano de ojos,
encontrar
mitades inconexas que transmutan
el minuto anterior del ahora.
La palabra sigue en la cornisa
para encontrar
la forma de decir.

1er. PREMIO: ROTARY CLUB DE CITY BELL CONCURSO LITERARIO 2009